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El combate a la delincuencia organizada

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Lo importante para nuestro México actual, cuando estamos y seguiremos estando más empantanados en nuestros múltiples problemas, no es tanto que Calderón esté dedicado –en forma casi exclusiva- a la lucha contra la delincuencia organizada bajo el signo de encomendar la tarea de atacarla con las fuerzas públicas armadas (Ejército, Marina, fuerza aérea, policía de choque), sino que suponga que de tal manera el Gobierno Federal a su cuidado está atendiendo otros problemas nacionales importantísimos, creyendo (quizás de muy buena fe), primero: que está acertando en la solución, y, segundo: que así está atento a todos los problemas que azotan a nuestro país.

Calderón, haiga sido como haiga sido, fue entronizado por unos poderes de facto poco manifiestos como Jefe del Ejecutivo Federal. Inútil prolongar la disputa de si es un Presidente Legal y al propio tiempo un Presidente Legítimo de México. Es el único responsable del Gobierno Central de México, y punto.

Es increíble la equivocación en que así está incurriendo quien encabeza a un país. Y más doloroso que ese país sea el nuestro. Los esquizoides no son más que pasajeros que esperan en un lugar equivocado a un tren de línea que suponen los llevarán forzosamente a su destino, y no pueden entender cómo es que siendo claro para ellos a dónde quieren llegar, la gente no entienda que ellos están en lo cierto en su espera, y los demás son los equivocados.

Como saben qué desean, creen que igualmente saben cómo llegar. Tienen una gran confusión entre las metas y los medios utilizados para alcanzarlas.

La verdad es que la delincuencia organizada es cultura . Es decir, es propia de una sociedad que lleva en su entraña ciertas necesidades, y crea específicamente otras quizás innecesarias, y todo ese conjunto de hábitos, creencias, costumbres y prácticas obedecen a un patrón central que culturalmente es estructurado por la colectividad que equivocadamente ha creado esa modalidad cultural.

El modelo de delincuencia organizada que estamos padeciendo, y a la cual ingenuamente llamamos narcotráfico, igualmente podríamos mencionarlo como Mafia o Camorra.

Henry Prat Fairchild (“Diccionario de Sociología”) define así a la Mafia:

        “Forma de delincuencia organizada y, por lo general, violenta, que se supone nació en Sicilia como una especie de policía privada de los grandes fundos para proteger a los propietarios durante el período de desorganización subsiguiente a la invasión napoleónica; más tarde se volvió contra los propietarios y se transformó en una organización criminal, secreta e independiente. Su funcionamiento se garantizaba por una serie de pruebas para la admisión en ella y por el juramento de no llevar entre las autoridades legítimas ningún pleito entre sus miembros. La Mafia se introdujo en los Estados Unidos hacia 1860, como consecuencia de la represión que sufría en su país de origen. En Italia ha subsistido, bajo una u otra forma, hasta 1927, y hoy ha venido a ser sinónimo de organización criminal secreta.”

Y a su vez a la Camorra la define así:

        “Organización criminal depravada y secreta que tuvo su origen en la ciudad de Nápoles en 1830 y alcanzó vida próspera hasta cerca de 1922. Aun cuando la Camorra representaba una organización brotada de los bajos fondos de la vida napolitana, tuvo concomitancias delictivas con las autoridades civiles, políticas y religiosas durante el curso cambiante de su existencia.”

Por su parte, la Wilkipedia, tomada de INTERNET, dice de la Mafia:

        “Durante siglos, Sicilia estuvo dominada por un sistema feudal que explotaba a miles de campesinos mientras una minoría gozaba de privilegios. Estas circunstancias se consideran decisivas para el surgimiento de la Mafia. Por otro, la conducta delictiva se revelaba como la única manera de obtener privilegios en una sociedad que los reservaba sólo para los ricos terratenientes aliados de las autoridades políticas; pues a falta de una estructura de gobierno organizada y capaz de proteger a los habitantes de la isla, éstos se vieron obligados a fortalecer los vínculos familiares como alternativa para obtener seguridad. Por esta razón los lazos de sangre son tan importantes en la Mafia.”

        “Con la unificación italiana, la situación no mejoró y las promesas de bienestar y desarrollo se vieron incumplidas. Los jóvenes eran reclutados para el servicio militar y la mayor parte de la población vivía en la miseria, a merced de la nueva clase que ostentaba el poder político y económico. Una vez más, necesitaba hallar alguna forma de protegerse del gobierno y encontrar medios eficaces de subsistencia. La naciente mafia se reveló como la posibilidad más efectiva para lograrlo, cobró mayor fuerza y se fue estableciendo como un poder alterno.”

        “En 1874 los índices de criminalidad en Sicilia habían crecido a un grado alarmante. El gobierno de Italia decidió poner orden y envió a cientos de efectivos militares a la isla. El conflicto provocó la caída del gobierno conservador y la emergencia de un gobierno de izquierda en el que la mafia no se hallaba bien representada. La mafia siciliana se consolidó y ofreció al gobierno restablecer la calma en Sicilia. En realidad aprovechó la oportunidad para borrar del mapa a otros grupos enemigos.”

        “Los inmigrantes italianos trasladaron los esquemas y prácticas de la mafia en actividades ilegales y estrechar los lazos con los integrantes de la comunidad italiana. De esa forma surgieron las organizaciones mafiosas estadounidenses que llegaron a rivalizar con la siciliana; florecieron con la llegada de la Ley Seca, en los años veinte.”

        “Con el paso del tiempo, el término Mafia se ha generalizado y, en la actualidad, se emplea para denominar a grandes grupos dedicados al crimen organizado u otras actividades sospechosas (por ejemplo la mafia rusa, la Triada china o los Yakuza japoneses).”

Y respecto a la Camorra:

        “Contrariamente a la Mafia, la Camorra ha estado (salvo casos esporádicos), alejada de la gran política y las fuerzas armadas; sólo con Fernando IV de Nápoles y Francisco II de las Dos Sicilias tuvo una tímida tentativa de colaborar, pero a la larga no reportó beneficios para ninguna de las dos partes. Aunque el término se ha utilizado para denominar al hampa en cuanto crimen organizado que se desarrolló en Nápoles durante el Siglo XIX y conocido como la Bella Societá Riformata (“Bella Sociedad Reformada”), frecuentemente se tiende a suponer a la Camorra como una asociación ilícita o una organización criminal similar a la cúpula de la Cosa Nostra siciliana o a otras asociaciones delictivas de similar aspecto, en lo concreto a la estructura de la camorra es mucho más compleja y fragmentaria en cuanto está compuesta de muchas “familias” diversas entre ellas en influencia territorial, estructura organizativa, poder financiero y modus operandi. Por otra parte las alianzas entre estas organizaciones, pueden ser desde simples acuerdos de no beligerancia o no competencia entre los numerosos clanes operantes sobre determinado territorio, “pactos” que suelen ser frágiles y pueden desembocar en verdaderas “ faide” o guerras de camorra, con atentados y homicidios.”

        “Con el término Camorra a veces se indica a un tipo de mentalidad que hace de la prepotencia y de la omertá (pacto de encubrimiento, de “silencio”) difusa uno de sus principales puntos de fuerza. El limite entre la pertenencia a un clan o una banda delictiva camorrista o camorrera es el de vivir en una mentalidad camorrística difusa; en algunos ámbitos una división neta entre lo delicitivo y lo no delicitivo puede entonces ser difícilmente revelable.”

Como puede verse, Mafia y Camorra son problemas culturales, que tienen como origen: a) Las injusticias en una colectividad; y b) Suponer legítimo que la reacción social de la población sea sobre la base de equilibrar la impotencia del pueblo, frente a la rigidez legal de las autoridades.

Similar en todo a nuestro narcotráfico.

Esas son las causas. Y las técnicas para combatir a esas causas no son violencia contra violencia; o armas contra armas. La solución está en la corrección social de las injusticias.

Es verdad que esto último es más complicado que usar las fuerzas armadas, y que obliga después (ante los resultados nulos) mentir, mentir y mentir.

El sacrificio y el esfuerzo, tanto del Gobierno como del pueblo, deben estimarse en grado heroico.

Pero al que quiera azul celeste, que le cueste.

Y dejemos en paz (y cumpliendo con su verdadera misión) a nuestras nobles fuerzas armadas, a las cuales se les ha forzado a violar las garantías constitucionales de los mexicanos.

El artículo pertenece a la Sección Columnistas - Dentro de la categoría: Juventino Castro y Castro